PERIODISTA ACUSA A JUEZ DE RÁPIDO POR ESCÁNDALO DEL ARZOBISPADO?

TAL PARECE LA SITUACIÓN DE LA EDITORIAL DE TIEMPO DE SAN JUAN DONDE ADEMÁS, INTENTA UNA ENCENDIDA DEFENSA EN SOSPECHAS SOBRE EL ARZOBISPO ALFONSO DELGADO. UTILIZANDO EL TRILLADO FENÓMENO MUNDIAL COMO ARGUMENTO QUE SE USA, DA A ENTENDER PARA COMERCIALIZAR NOTICIA DE ESCÁNDALO CATÓLICO EN EL MUNDO. DA UNA ANÁLISIS PREVIO Y DICE QUE TODO APUNTA CONTRA TAPIA Y BROZINA. QUE POR ELLO ENSUCIAN LA IMAGEN DEL MONSEÑOR DELGADO.

 Recordando que hace una semana Delgado estaba molesto por el tratamiento informativo al tema ¿será que bajaron línea desde el arzobispado de Cuyo?: Hoy la nota firmada por Gustavo Martínez está a la vista.


 También de forma sutil indica que el Juez Correa actúa demasiado rápido.

Por Gustavo Martínez Puga/tiempo de san juan
Que un juez penal del fuero local saque una resolución en menos de los 10 días hábiles que reglamenta el Código Procesal Penal no es hecho que pase desapercibido. Y mucho menos si es en la causa de tan alto impacto social como la estafa al Arzobispado.

Que un juez penal del fuero local saque una resolución en menos de los 10 días hábiles que reglamenta el Código Procesal Penal no es hecho que pase desapercibido. Y mucho menos si es en la causa de tan alto impacto social como la estafa al Arzobispado.

Por otro lado, que una persona le pida a un juez que investigue a sacerdotes, ventile presuntas relaciones íntimas y pida que vayan contra la máxima autoridad de la Iglesia Católica porque supuestamente maneja dinero en negro, tampoco es una moneda corriente no sólo en San Juan, sino cualquier lugar del mundo.

Ambos movimientos, el del juez y el del acusado, responden a estrategias judiciales para defender sus posiciones en un caso que es una brasa caliente.

El primer batacazo lo dio el juez Benedicto Correa, a quien le cayó el escándalo de casualidad: él es el titular del Quinto Juzgado de Instrucción y no del Cuarto, donde está subrogando porque no tiene titular y podría estar a cargo de cualquier otro juez penal.

Rápido de reflejos, sacó la resolución a los ocho días hábiles de haber tomado la declaración indagatoria a los dos denunciados, Juan Brozina y Néstor Tapia. Esa resolución fue un auto de procesamiento que cayó como un baldazo de agua fría a los dos sospechosos, quienes amanecieron el lunes 4 de abril con la buena nueva de que se tenían que presentar sí o sí en la Mesa de Entradas del Cuarto Juzgado de Instrucción.

Nadie entendía bien cuál era el apuro. Los defensores pensaron que era para ampliarles la indagatoria o para comunicarles de alguna medida. Pero no: era para resolverles su situación procesal.

"¿Cuál era el sentido de esperar por esperar? Tenía la denuncia, tenía los hechos y los testimonios, listo, resolvió y punto”, comentó una alta fuente judicial.

El Código Procesal Penal dice que los jueces tienen que resolver la situación de una persona indagada en 10 días hábiles. En el fuero federal se cumple a rajatablas. En el local no. Y como no lo cumplían, la Corte de Justicia dio que ese plazo era "ordenatorio no perentorio”. Así, les abrió una puerta legal a sus jueces para que los abogados defensores no los apuraran.

Eso llevó a que en la práctica un juez penal local casi nunca saque una resolución judicial en 10 días hábiles posteriores a la indagatoria.

Entonces, ¿por qué y para qué Benedicto Correa rompió con esa tradición?

Los abogados penalistas consultados dicen que "estuvo rápido; se movió bien”. Porque sacando el auto de procesamiento al octavo día no le dio tiempo a los imputados a tomar aire y los sacudió con una resolución que, de ahora en adelante, tendrán que discutir en la Sala Segunda de la Cámara Penal, es decir, lejos de su juzgado.
De esa forma el juez Correa también descomprimió la tensión social que había puesto la lupa en la Justicia. Es que todo el mundo se preguntaba si el juez iba o no a darle cabida a los dichos públicos del contador Brozina, quien había generado una crispación social inusitada con las cosas que decía saber de las entrañas del Arzobispado.

Al adelantarse con su resolución a ese supuesto documento que iba a presentar el contador Brozina, el juez Correa hizo que todo lo que luego aportara el acusado pasara a un segundo plano.

"Le ganó de mano. Brozina no presentó antes su pedido de ampliación de declaración indagatoria porque lo que tenía por decir estaba siendo procesado por sus abogados”, aseguran otros abogados.

De hecho, al otro día de haber sido procesado, Brozina envió a su abogado Fernando Ramhé Quattropani a presentar esas "gravísimas irregularidades” que había prometido denunciar. Durante esa mañana del martes 5 de abril estuvieron trabajando hasta última hora, a tal punto que el abogado metió el escrito minutos antes de las 13, hora de cierre en Tribunales.

¿No intentó apretar Brozina con la presión pública al juez Correa y por eso no reveló antes las supuestas intimidades de sacerdotes y el presunto manejo de dinero en negro de Monseñor?.

Los penalistas más experimentados entienden que no, que se durmió en no presentar antes esa información, lo que habría obligado al juez Correa a decir algo en su procesamiento sobre esas versiones. Y eso ya lo habría puesto más en tela de juicio, porque el grueso de los sanjuaninos habría esperado eso del juez, más allá de que le corresponda o no legalmente hacerlo.

Pero también están los penalistas que no se quedan con lo que pasó y miran cómo el juez Correa va a seguir con la causa, qué hará con las explosivas acusaciones que hizo Brozina después de ser procesado.

Y entienden que también fue un mensaje: vos me procesaste, yo meto esta bomba en la sociedad sanjuanina, cuestionando moralmente a quienes deben ser inmaculados en ese sentido, y tu resolución procesándome pasa a segundo plano. Palabra más o palabra menos, la intención de fondo de Brozina es que la opinión pública le sea favorable.

Más allá de las interpretaciones, los hechos de esta primera etapa judicial indican que Brozina y Tapia se quedaron con la plata de la limosna. En el juicio se determinará si son o no culpables.