Descubrimientos en Israel y representaciones del Dios antiguo

El jefe del Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Yosef Garfinkel, asegura que una serie de pequeñas figuras masculinas de arcilla encontradas junto a estatuas de caballos que datan del siglo X antes de Cristoson, en realidad, representaciones del Dios bíblico del pueblo de Israel: Yahvé. Las piezas fueron descubiertas en distintos sitios del territorio que ocupaba el Reino de Judá en la antigüedad.

El artículo fue publicado en la nueva edición de otoño 2020 de la revista Biblical Archaeology Review. Consultado por el periódico The Times Of Israel, Garfinkel aseguró que, a pesar de la supuesta prohibición de elaborar figuras de Dios, "la gente en la antigüedad creía que estos objetos representaban el rostro de Yahvé".

La teoría fue rechazada por parte de la comunidad científica de arqueólogos. En un comunicado escribieron que "el artículo es puro sensacionalismo que atiende a la demanda popular generadora de dinero". Los autores del mensaje, Shua Kisilevitz y Oded Lipschits de la Universidad de Tel Aviv, agregaron que Garfinkel no consideró las investigaciones ya publicadas sobre el tema y que esa ignorancia, voluntaria o no, terminó en una "identificación infundada" que desestima la prohibición del pueblo judío de crear imágenes que representaran a Dios.

Las piezas miden unos cinco centímetros. Tienen ojos, nariz y orejas. La estética llama la atención por su estilo rudimentario. Fueron encontradas en el territorio que ocupaba el reino de Judá Las piezas miden unos cinco centímetros. Tienen ojos, nariz y orejas. La estética llama la atención por su estilo rudimentario. Fueron encontradas en el territorio que ocupaba el reino de Judá Crédito: Twitter

Las tres cabezas de arcilla de unos cinco centímetros cada una fueron halladas en diferentes zonas, acompañadas con piezas de caballos. Este detalle es el argumento más fuerte de Garfinkel: el arqueólogo asegura que las escrituras se refieren a un Dios montando un caballo.


Por otra parte, en diálogo con el Jerusalem Post, el profesor agregó otro fundamento a su teoría: "Desde los diez mandamientos en adelante, la advertencia contra la creación y adoración de representaciones físicas de lo divino es uno de los temas más recurrentes en la Biblia. Sin embargo, generación tras generación, se describe que el pueblo de Israel reiteradamente no cumple con la regla y se dice que la práctica de la idolatría se extendió hasta la destrucción del Primer Templo en el 586 a. C.".

En el artículo publicado, Garfinkel describe a las tres figuras "con una parte superior plana, ojos, orejas y nariz prominentes". Según el investigador, "los ojos se hicieron en dos etapas. Primero se unieron a la cara como gotas de arcilla redondeadas y luego se pincharon para crear el iris. Debido a que las orejas están perforadas, la figura puede haber usado aretes".

Uno de los argumentos del arqueólogo para fundamentar su teoría es que las piezas fueron encontradas junto a caballos de arcilla, que podrían hacer referencia a la imagen bíblica de un Dios que llega montado en el animal.

Respecto de la representación estética tan básica y rudimentaria, el arqueólogo explicó al Times de Jerusalem que "mientras Egipto y la Mesopotamia eran grandes reinos con artistas en la corte, Judá era un pequeño y pobre poblado de campesinos".